Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

INAUGURACION

Palabras pronunciadas durante el acto de inauguración de la casa de la cultura, el día 28 de junio del 2005.

Señoras y señores:

Mi intervención no corresponde al discurso oficial, que seguramente es a cargo del C. Presidente Municipal, tampoco traigo para esta ocasión un discurso cuidadosamente elaborado. Pueden tomar esto solo como un comentario, más bien como una plática entre amigos.

Supongo que para decidir que una institución tan importante como lo es LA CASA DE LA CULTURA que hoy nos toca participar en su inauguración, llevara el nombre de mi padre, el Señor CIRO ZAPATA LARA, se tuvo que tomar en consideración  su labor humanitaria, seguramente se tomó en cuenta que fue el primer médico que tuvo nuestra comunidad, y que vuestros padres, o quizás ustedes mismos cuando pequeños fueron atendidos por él, y que esto él lo hacía sea que tuvieran o no tuvieran dinero. A lo mejor se tomó en cuenta que las primeras campañas de vacunación que se realizaron en nuestro pueblo, fueron hechas por él.

O quizás hubo quien recordó que en él aconteció algo insólito, y digo insólito porque es algo que sencillamente no puede volver e suceder, y fue que el gobierno del Estado, como muestra de reconocimiento a su labor como médico, sin que mediaran estudios académicos, y después de un examen en la Universidad de Puebla, se le otorgo el nombramiento de MEDICO PRACTICO FAMILIAR, con legítimo derecho de ejercer la medicina en el medio rural, pero lo que  más apreciaba, era el reconocimiento que le hiciera la Secretaria de Salubridad por su participación en la campaña para la erradicación del paludismo, enfermedad muy frecuente en nuestra región. Años más tarde, se le otorgo el reconocimiento de Médico Legista para el Municipio de Zacapala, esto fue durante la Presidencia del señor Modesto Orea Lima, y hasta pienso que pudo haber alguien que recordara que ese viejo kiosco en medio de nuestra plaza es también un recuerdo suyo. Pero yo estoy seguro que lo que no recuerdan es el simbolismo tan importante, tan valioso de ese kiosco. Ese kiosco simboliza el fin de una época de antagonismos, de violencia y división injustificada en nuestro pueblo, y el comienzo de una época de buen entendimiento, de concordia y de paz. Me explicare. Existían dos bandas de música en nuestro pueblo, y lo bueno es que en ellas había elementos muy valiosos pues no solo escribían en el pentagrama, sino que compusieron obras musicales muy bonitas. Pero hubo algo muy malo, que dieron lugar a rivalidades, cada una quería ser más importante que la otra, decir que era la mejor y que la otra no valía nada, y hasta de querer ser la única en el pueblo, esta rivalidad empeoro cuando una banda que tocaba en una celebración religiosa en el templo, dejo sus instrumentos en “el coro”, y unos individuos por la noche los aplastaron y rompieron. Como comprenderán esto produjo violencia y más violencia, y ustedes saben que la mala voluntad entre los padres, se siembra en los hijos, y esto era a tal grado que nosotros los jóvenes de la sección primera no teníamos libertad de ir a pararnos en una calle de la sección segunda sin que se nos reclamara, y lo mismo se le hacía aquí a los muchachos de allá, pues no se les permitía siquiera que tuvieran una novia aquí en el centro. Como ven era urgente hacer algo que terminara con esta grave situación, y mi padre lo hizo. Visito compadres y amigos se entrevistó con los representantes de las bandas de música, y los convenció de que le ayudaran a construir el kiosco donde darían conciertos a cada domingo, y para eso se harían kermes dominicales con la participación de una banda cada domingo. Y esto que parece tan trivial o sencillo dio un resultado admirable. Los jóvenes olvidando rivalidades nos íbamos al rio a traer carrizo para arreglar los distintos espacios como eran, la comandancia, la cárcel, el despacho del juez y señalar también cada uno de los puestos. La policía la formaban muchachas con patilla y bigote y llevaban un tocado que indicaba su autoridad como policías. Esos si eran kermeses señores, porque había ingenio, creatividad, acción, y claro, de esa forma el pueblo respondía con participación. Y aquí debo señalar que uno de los señores que recuerdo como el brazo derecho de mi padre en estos kermes, y que de seguro no fue el único, fue el señor Agustín Flores, hombre activo, perseverante y excelente animador para actos como estos.

Como bien saben, nuestro pueblo era gente de muy bajos recursos, lo que se lograba reunir era muy poco, fueron tres temporadas, o sean tres años de lucha, de trabajo y organización, pero  al fin una noche, en que se celebraba la festividad de santa Cecilia del año 1953, por primera vez, las dos bandas de música tocaron juntas en honor a su santa patrona. Para entonces los representantes de las bandas de música eran personas muy estimadas por la gente, Don Antonio Fernández Zapata en la sección primera y don Hermelindo Martínez Cruz en la segunda. Aún recuerdo unos versos que mi padre dijo en el discurso de inauguración, y que seguramente copio por ahí de una revista cultural:

La música es el acento
Que el mundo arrobado lanza
Cuando a dar forma no alcanza
A su mejor pensamiento.
De la flor del sentimiento
Es el aroma lozano,
Presentimiento suave.
Es todo lo que no cabe
Dentro del lenguaje humano.

Y termino agradeciendo a las bandas de música su participación y al pueblo su colaboración, haciéndonos ver que es en la unión y la paz, que se construye el progreso de los pueblos, y que al fin y al cabo todos formamos una sola familia…Zacapala.

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