Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

LEYENDAS DEL COMALTEPEC

Entre las hermosas leyendas de nuestro pueblo, existen varias que se relacionan con el cerro del Comaltepec, como la de la guajolota de los huevos de oro, el comal encantado y otros más de entre los cuales voy a narrarles dos por parecerme mas interesantes.

Se dice que un día 24 de junio cuyo año desafortunadamente no conserva la historia, dos comerciantes originarios de San Salvador Atoyatempan, arreaban sus mulas por uno de los caminos que  hasta la fecha se transitan por la falda del cerro, iban cansados y sudorosos bajo el sol del medio día, cuando se vieron de pronto en el centro de una gran ciudad y entre el ir y venir de tanta gente con rara vestimenta, se oía música extraña pero se sentía un ambiente de fiesta. Pasado el asombro se dejaron llevar por el entusiasmo y decidieron entrar en una tienda y pidieron unas limonadas para refrescarse, mientras se las despachaban, uno de ellos salió preocupado por las mulas, podrían extraviarse o meterse en las casas, y ¡oh asombro! Se encontró de pronto que no estaba en tal ciudad, sino en medio del cerro y sus mulas mordisqueaban los chaparros. Asustado y no pudiendo encontrar a su compañero regreso a su tierra a contar su extraña aventura, entonces de aquel pueblo vinieron hasta acá muchas personas en busca del desaparecido, pero nadie supo darles informe; cuando ya perdían toda esperanza una viejecita los llamo y les dijo: - conozco su problema y les voy a dar un buen consejo, esperen a que llegue un año bisiesto y entonces que vuelva la misma persona que acompañaba al desaparecido y pase el mismo día de San Juan  a la misma hora, y se repetirá el encanto y podrá sacar con diligencia a su compañero. Dieron las gracias a la viejecita y prometieron seguir su consejo fielmente. Así lo hicieron al siguiente año bisiesto, el comerciante aquel- hombre de gran valor- pasaba por el camino del cerro en punto de medio día, y con asombro casi con espanto se encontró de nuevo en la gran ciudad y su amigo en la tienda con la limonada en la mano todavía no se la tomaba. Corrió hacia el, y tomándolo de la mano lo saco presuroso a la calle. El amigo que no entendía su proceder insistía que entraran a tomarse la limonada. Pero hombre, le dijo, si ya tienes dos años aquí encantado tomándotela, y en ese momento se encontraron nuevamente en mitad del cerro, la misteriosa ciudad había desaparecido. Llenos de temor bajaron a esta población a contar su aventura y al día siguiente el pueblo entero subió al cerro a clavar en lo alto una gran cruz para que se evitaran hechos semejantes.

Paso el  tiempo y los vecinos del pueblo se olvidaron de la cruz, el viento y las tempestades un día la derribaron, y en el año de 1937 ocurrió en el Comaltepec otro hecho sorprendente que es al que se refiere la siguiente historia.

 

Fin