Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

AVENTURAS QUE NOS CUENTA EL SR. GAUDENCIO AVENDAÑO SOBRE LA CAZERIA DEL VENADO

Francisco Juárez fue un señor que se dedicaba mucho a la cacería, esa era su afición preferida.  Espiaba cerca de los nacimientos de agua, o en lugares donde abunda el maguey porque su flor es muy apetecida por estos animales, y ahí se  estaba en una cueva o escondido entre los matorrales. Nos decía que él comenzó a matar muchos venados desde que una vez espiando aquí en el  agua Tipichiche, donde a un lado hay una cueva, de pronto que se le aparece el Tapayuco, dice que le dio mucho miedo, pero luego ya se repuso, recordó que le habían dicho que él era el dueño de los venados, y que le pide que le diera un venado y de veras enseguida que se le aparece un venado y que lo mata. Desde entonces dice que siempre que iba a espiar venado primero le salía el Tapayuco y después ya podía matar su venado,  que ya no hablaba con él, nomás lo vía pasar, pero si no salía el Tapayuco tan poco iba a haber  venado.

También otro  señor de nombre Cristóbal Castillo. Bueno este señor no era de aquí era del pueblo de Almolonga y trabajaba aquí  con don Pedro Avendaño, y fueron aquí abajo a darle una vuelta a la caña y entonces que le platica a Don Pedro que  le gustaba mucho la cazeria y luego Don Pedro que lo lleva al monte y le señalo  un  árbol para que se subiera y le dijo, haber si de veras eres valiente y pasas la prueba que te ponga el Tapayuco, por que no todos la pasan, y si tu no la pasas pos jamás volverás a matar un venado.
 
Y al rato también que se le aparece el Tapayuco y en la mano traía un hacha y que empieza  a tumbar el árbol donde él estaba subido, y a cada hachazo el árbol se sacudía horrible, y a los pocos hachazos  callo junto con el árbol, y dice que al levantarse el Tapayuco ya no estaba, y luego vio venir un hermoso venado y que lo mata. Desde entonces él podía matar venado si el Tapayuco le daba permiso, es decir si el Tapayuco aparecía primero.

Otra vez cuando llega el tiempo cae la flor del quiote, y es que a los venados les gusta comérsela, igual que la flor del pochote,  este señor que se va espiar al venado y de pronto cuando ve a dos niños chiquitos en un clarito del monte cerca de los magueyes,  y que empiezan a bailar, él les hablo pero ellos como que no lo escucharon y a poco después de bailar desaparecieron. En esa hora que mata a dos venados una hembra y un macho, y decía que siempre que iba a espiar allá en el Agua León, primero llegaban  los duendes a bailar y después llegaban los venados. Si don Miguel, todo esto pasaba por aquí en esos tiempos.

¡Ha! Y horita me acuerdo también que una vez fuimos a una arriada de día. Iba conmigo  don Medardo Mendoza, don Agustín Velásquez, bueno en total éramos cinco. Ya en el campo, señalando un árbol don Agustín  me dijo: Ten cuidado porque ahí por donde esta ese árbol el otro día me salió un venado. Y cuando llegue al pochote de veras que sale el venado y que lo mato, y otro compañero mato también otro, así que matamos dos venados.

Hay en la tienda estaban varios hombres tomando y los invitamos cuando nos íbamos, pero no quisieron ir. Cuando nos vieron  llegar con nuestros venadotes se arrepentían,  pero no les dimos nada, entonces a cada uno nos toco de a cinco quilos de barbacoa.

LA PIEDRA CON LETRAS.

También una vez que encontramos  una piedra gravada con letras antiguas era un pedernal, y allí estaba junto de la barranca, pero yo creo el agua se la llevo o la a de ver enterrado, quien sabe.  Arriba junto al camino también había otras parecidas por eso  se le puso el nombre de “piedra letra” a ese lugar. La que les digo aproximadamente media como un metro y medio.

 

Fin