Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

UN DATO CURIOSO

En nuestro diario deambular como cronistas, nos encontramos con información que no es todo lo amplio y completo que quisiéramos, pero no por eso deja de ser interesante.

Uno de esos días llenos de violencia que se tuvieron que vivir en tiempos de la revolución, un Capitán  constitucionalista estaba prácticamente cercado en la plaza de Cuayuca, y con muy escasas posibilidades de salir con vida. Un señor de los que llamamos importantes en el pueblo de nombre Aniceto Cabrera, hombre valiente y decidido, había tratado al capitán y estaba convencido de que no era un militar despiadado y cruel como otros que habían pisado estas tierras, por lo que decidió ayudarle.

Escogió el toro más grande que tenia en el patio trasero de su casa. Lo mato y se puso a extraerle las viseras. Animo al capitán a meterse en el interior del toro, volvió a cocer con cuidado la piel dejando apenas el  orificio trasero por donde pudiera respirar su  prisionero.  Unció una yunta y engancho el toro para arrastrarlo cuesta arriba. Cuando los sitiadores le impedían el paso les dijo: Lo que pasa es que mis animales se están muriendo de una enfermedad muy mala, ya tengo otro toro también muy enfermo, y como esta enfermedad es contagiosa no quiero que mis perros se mueran, mejor lo quiero ir a tirar bien lejos para que nadie se perjudique.

Umm, ta gueno. Pásale  pues.

Un poco mas adelante y metido en el cerro, con su cuchillo rasgo el vientre del toro y el capitán volvió a nacer. Pero ahora ya libre de sus enemigos y gracias al ingenio de don Aniceto Cabrera. 

 

Fin