Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

UN TAL SEVERO SOLIS

Originario de “El Azuchil” Municipio de Cuayuca Pué., hombre de mal corazón de quien se cuentan muchas injusticias. Una de sus víctimas fue su Padrino de bautizo, de apellido Palacios, quien al morir deja un hijo de poca edad llamado Isaías Palacios. Este al crecer vio un día en el centro de Cuayuca alardeando a Severo Solís, el asesino de su padre. Ya con la intención de tomar venganza entró a tomar unas copas en la tienda de Daniel Cabrera, de donde salió para enfrentarse a Severo. En el duelo los dos reciben heridas mortales. El muchacho muere y Severo sigue herido y aun de pie. A los disparos acudió Darío Palacios con otro compañero y desde el amate que esta junto a la calle le dispara con un máuser, se le rasgo el estomago y se  salieron los intestinos, al segundo disparo lo vieron caer, por lo que se fueron. Los testigos aseguran que Severo seguía vivo desangrándose en el suelo. En el momento del primer disparo se le rasgo la camisa y pudieron ver una figura grotesca gravada en su pecho. En eso vieron venir un enorme perro por la calle recta que viene del panteón, el animal fue derecho donde  el herido y comenzó a lamerle las heridas y la cara. Severo levanto una mano y tomo la del perro y entonces murió. Y como por arte de magia la figura grotesca que antes tenia en el pecho desapareció Asombrados vieron al perro emprender nuevamente su galope en dirección al panteón.

En el centro del pueblo vivía el señor Trinidad Peregrina, era hombre muy amable y estimado por la gente poseedor de una tienda grande a quien Severo mato por negarle el licor que quería, después fue causante de la muerte de 7 personas mas entre ellas un niño.

Se separo de este pueblo para irse a radicar en el rancho de Guadalupe Hidalgo, del municipio de Zacapala Pué, donde le dio por abusar de las mujeres sin importarle que fueran casadas. Lo mismo hizo con jovencitas que por pena callaron. Usaba la fuerza golpeándolas y amenazándolas con su puñal. En cierta ocasión intento lo mismo con una  jovencita que prestaba sus servicios como maestra en la escuela del lugar. En la barranca la ataco tapándole la boca con una mano mientras con la otra presionaba su cuello con el puñal, pero ella decidida mordió con fuerza la mano y grito pidiendo ayuda, recibió un fuerte piquete de puñal en el brazo pero se zafó del individuo  quien echo a correr al ver que de las casas salían hombres armados. Fue así que Severo Solís fue corrido a tiros de Guadalupe Hidalgo y regreso a Coayuca solo para encontrarse con la muerte.

 

Fin