Dr. Ciro Zapata Lara
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Miguel Zapata Rosas
Director
Casa de Cultura
Dr Ciro Zapata Lara
Zacapala, Puebla

EL PÁRROCO, PROMOTOR DEL PROGRESO

Además de que este pueblo sufrió graves estragos en tiempos de la revolución como lugar propicio al pastoreo de las caballerías, tuvo que permanecer largo tiempo aislado sin ningún medio de comunicación,  siendo las arrierías el único medio de transportar sus productos.

Ya algunos Sacerdotes como Don Margarito Moran y Abundio Espinosa se habían interesado en incrementar la producción del aguacate, como medio de mejorar la economía familiar, pero no fue sino hasta la llegada del Sr. Cura Fernando Valencia en que se inicia una era de transformación , este sacerdote llega el día 19 de octubre de 1948, la Parroquia había estado más de 3 años sin Párroco y con cuarteaduras en el curato  y sacristía, pero le preocupaba más la situación de los enfermos que por recomendación del médico del lugar  D. Ciro Zapata Lara debían ser trasladados a una clínica , eran llevados en hombros sobre parihuelas por cuatro horas a Tepexi de Rodríguez el lugar más cercano. En 1949 ya llegaba un camión de pasajeros a Chigmecatitlan y luego a Tlaltempan, a solo una hora de camino por la vereda. Comenzó interesar al pueblo  en la  conveniencia de construir un camino que nos uniera a esa población, para contar con ese servicio, el sacerdote había sembrado el entusiasmo en la población, pero organizar a los vecinos no fue tarea fácil, los productores de aguacate querían el camino directo a el Rosario Xochitiopan que seguían sus arrierías, por otra parte las Autoridades Municipales casi no contaban, el Presidente y un Regidor habían sido detenidos por elementos de la policía judicial y llevados a la ciudad de Puebla por supuestas irregularidades y aunque a los pocos días volvieron, el titular señor Crescenciano Abreu, tuvo graves problemas con unos maleantes y no queriendo complacer sus exigencias prefirió ausentarse, abandonando la Presidencia. 

En la junta de vecinos para nombrar nuevo Presidente también tuvo que intervenir el Párroco, pues ninguno de los Regidores quería asumir el cargo, ya que aparte de no reportar algún beneficio, si era de grave riesgo por los grupos de delincuentes que señoreaban la región.

La elección recayó en el regidor Severiano Martínez Abreu, quien se comprometió a formar grupos llamados rondas a cargo de un cabo, así cada ciudadano sabría qué día le tocaba dar su faena.

La compañía de los autobuses Tecali S.A. no acepto el camino directo a el Rosario Xochitiopan, pues no disponía de unidades y no le convenía desviarse de la ruta ya establecida, pero si ayudaría con explosivos y algunas herramientas. De hecho la autoridad anterior presidida por al C Martin Valbuena Rosas, había obtenido de la Junta de Caminos Vecinales en Puebla, algo de herramientas como palas, picos y carretillas.  El trabajo se comenzó de inmediato con solo palas y picos pero si con el gran entusiasmo de la gente, un importante colaborador del señor cura fue don Manuel Huerta Galeno, encargado de trazar el camino, marcar el sitio apropiado para los barrenos y adiestras a dos personas en el manejo correcto de la pólvora y la dinamita. La supervisión del trabajo estuvo a cargo tanto del señor Manuel Huerta Galeno como del señor cura D. Fernando Valencia, lo cual fue muy importante ya que nos ayudó a evitar graves accidentes, el autor da fe de dos ocasiones en el que al detonarse las cargas de dinamita se desprendieron unos peñascos  de lo alto del cerro, rodaron hacia el camino de donde afortunadamente los trabajadores ya habían sido desalojados.
Camino

Por dos ocasiones los trabajos se suspendieron por falta de dinamita y por la abundancia de lluvias, pero el ánimo nunca decayó, el señor cura les predicaba: Como ustedes ven ya mero llegamos! ¡Ya estamos cerca!

Zacapala abriéndose camino hacia Tlaltempan. En la parte superior se observa al Sacerdote Fernando Valencia.

Ya se fijo la fecha de la inauguración con la directiva de la línea de autobuses ahora ya no había rondas, ahora nos tocaba a todos ir a trabajar. Se nombró  a otro aguador y el encargado de traer la comida, cuando pasaba con su chiflido por las calles, salían las amas de casa con su morral o hállate con las enchiladas, gorditas, tlacoyos y cuanto había en casa para enviarlo al esposo y a los hijos que estaban allá arriba  rompiendo el cerro para tener un camino.

Aquí quiero dejar constancia que era tanta la influencia que ejercía el Párroco, que hasta de los muchos que teníamos por groseros y malosos  a su manera se  unieron a la causa, pues un día mientras comíamos le pregunte a uno de mis vecinos: Oye  Rafael no que ahora ibas a barbechar tu tierra? – Pues si, como ya vine ayer , hoy iba a barbechar, mi tío Ángel me prestó una yunta, pero fíjate, que mero hay en el puente que me sale el Fidencio y otros dos armados y me dicen: Adonde crees que vas?, le digo pues a barbechar mi tierra  y me dice pues fíjate que aquí no hay paso y tampoco en el camino al Rincón, así que me haces el favor de regresarte a amarar tu yuntita  y te me vas al camino, y hay de ti si no te veo en la lista de los que fueron a trabajar! – y fíjate que dicen que también estaban cerradas las otras salidas  del pueblo y pensé pues como quiera ya perdí mi día de barbecho, pues mejor me voy al camino.

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ZACAPALA, SUS TEMPLOS  Y CAPILLAS